Ciclo de cine #TodasTodosLosDías
Ciclo de cine #TodasTodosLosDías
En el marco del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres y las Niñas
El 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, nuestra labor en PROCINE cobra un sentido más profundo y urgente. Ser el puente entre las historias y sus audiencias se convierte, en esta fecha, en una misión esencial de visibilización y memoria.
El cine es una herramienta poderosa para nombrar lo que muchas veces se calla. El ciclo #TodasTodosLosDías es una curaduría íntima, nacida del sentir y la reflexión de las mujeres e identidades no binarias que conformamos el equipo de este Fideicomiso. No somos cineastas; somos gestoras, promotoras y difusoras culturales, y desde esta trinchera honramos la memoria, la resistencia y la acción.
Con estas películas, buscamos materializar el complejo universo de emociones que nos evoca el 25N. Son historias que nos reafirman, nos revelan y nos permiten vernos reflejadas en la sensibilidad y la visión de directoras con las que nos identificamos profundamente. Historias que nos recuerdan que las transformaciones no solo ocurren en lo público o lo colectivo, sino también en las batallas íntimas de cada una, en esos pequeños actos de dignidad, sororidad y creatividad que nos permiten imaginar un mundo distinto.
Les invitamos a que estas funciones sean un momento para reconocernos en la pantalla, para aprender unas de otras, y para seguir soñando juntas con un futuro donde la violencia no tenga cabida. Nuestra misión, la que ejercemos todos los días, es asegurar que estas voces sigan resonando.
Abril Alzaga, Directora General del Fideicomiso PROCINECDMX
Fernanda Gómez, Coordinadora de Operación y Proyectos, e Idalia Rodríguez, Auxiliar del proyecto de Convocatorias presentan:
El 25 de noviembre nos recuerda que las violencias contra las mujeres no son solo físicas o visibles; también existen en el espacio digital, donde las pantallas se convierten en armas. La violencia digital hiere, silencia y condiciona nuestra manera de habitar la era tecnológica, dejando cicatrices que no siempre se ven pero que pesan.
Hablar de esto es necesario porque nuestros cuerpos, nuestras voces y nuestras imágenes no deberían ser nunca usadas en nuestra contra. Reflexionar sobre la violencia digital es también un acto de resistencia: nos invita a imaginar entornos digitales seguros, libres y solidarios.
Este ciclo de películas nos permite poner en común nuestras miradas y experiencias, abrir conversaciones necesarias y recordarnos que, a través del arte y la memoria, seguimos encontrando fuerza para transformar la realidad y caminar hacia una vida libre de violencias.
Fernanda Gómez
La RAE define la culpa como la "imputación a alguien de una determinada acción como consecuencia de su conducta". En otras palabras, la responsabilidad sobre una falta o daño. Las mujeres que luchan en pantalla nos recuerdan que, por demasiado tiempo, esa culpa se nos ha impuesto injustamente. Es momento de que cambie de bando. No se trata meramente de vivencias aisladas, sino de un sistema completo que continúa violentándonos de múltiples maneras, reinventando sus mecanismos una y otra vez. Somos sobrevivientes de una violencia que muta y se esconde detrás de nuevas formas. Por ello es fundamental aprender a reconocerla desde sus múltiples facetas. Incluso en el plano digital. Porque merecemos relaciones afectivas sanas, libres de control y poder sobre nuestro género. Merecemos protocolos que reconozcan los delitos por lo que son, sin sentir vergüenza al ejercer nuestros derechos. ¡Por un país donde los reclamos se conviertan en sentencias y la lucha feminista se transforme en legislaciones que nos protejan!
Idalia Rodríguez
La culpa NO es mía, CANAL 14 (México / 2021 / 52 min)
Sinopsis: Serie documental que visibiliza diferentes tipos de violencia contra la mujer, desde los micromachismos hasta el feminicidio. En esta producción se da voz a mujeres que han sido víctimas del machismo y se han convertido en fuente de inspiración y esperanza.
Cap. 2 “La conquista”, Dir. Vanessa Job (México / 2021 / 26 min)
Sinopsis: La conquista visibiliza la violencia en el noviazgo a través de las historias de tres mujeres que han sido víctimas de violencia en nombre del amor. A Esmeralda Millan el padre de sus hijos la atacó con ácido después de años de agresiones. Su historia se entrelaza con el testimonio de Karla Daniela, sobreviviente de violencia intrafamiliar, que encontró en el movimiento feminista la fortaleza para terminar con el ciclo de la violencia en la que vivía con su pareja. Por último, la voz de Brenda que a través de una historia de amor juvenil dibuja como la violencia psicológica terminó con su autoestima. Es difícil aceptar que la persona que más amas sea la quién puede agredirte de múltiples formas sin tocarte. Sin importar la edad, la violencia se instala en una relación de noviazgo, manifestándose de muchas maneras: psicológicamente, físicamente, sexualmente, económicamente o institucionalmente. Algunas personas han aprendido que el amor duele y así lo aceptan como si fuera una condición que no puede cambiar. Las protagonistas de este capítulo comparten sus historias esperando que otras mujeres encuentren en sus palabras algo que las haga ponerse a salvo. "
Cap. 3 “Olimpia, la de la ley Olimpia”, Dir. Vanessa Job (México / 2021 / 26 min)
Sinopsis: Olimpia Coral Melo Cruz es sobreviviente de violencia digital. Poblana, originaria del municipio de Huauchinango, a los 18 años accedió a grabar un video íntimo con su pareja. Era 2012 y el video de tres minutos fue distribuido sin su autorización hasta llegar a páginas que promueven la explotación sexual. En redes sociales la bautizaron como “la gordibuena de Huauchinango". Olimpia se escondió en su casa, la presión social y la violencia institucional de las autoridades en Puebla la llevaron a tratar de suicidarse en tres ocasiones. Con la ayuda de las mujeres de su familia comprendió que no había cometido ningún delito y que el responsable de lo sucedido era quien la había exhibido sin su consentimiento, desde entonces emprendió una lucha para que la distribución de fotos íntimas sin consentimiento sea sancionada en todos los estados con penas de cárcel y multas para los agresores. Hoy Olimpia es reconocida por ser la impulsora de la Ley Olimpia en todo el país.
Abril Alzaga, Directora General del Fideicomiso PROCINECDMX, presenta:
¿Qué es para mí el 25N?
Para mí, el 25 de noviembre es un día para mirar de frente todas esas violencias que se ejercen simplemente por ser mujer. No hablo solo de las más visibles, como la violencia física, sino también de esas otras que se esconden en gestos, palabras o actitudes que buscan hacerte sentir menos. A veces esas son las que más duelen: cuando alguien intenta recordarte que vales menos, que ocupas un escalafón más bajo en la sociedad, que no deberías soñar en grande, que tu lugar no es ocupar demasiado espacio. Cuando tu presencia o tu brillo incomodan porque, a pesar de la triple jornada, te las arreglas para seguir avanzando.
El 25N me invita también a reflexionar sobre cómo estamos atendiendo, como sociedad, esta transformación en la que las mujeres hemos decidido ocupar otros lugares y romper con los moldes que nos impusieron. Pienso mucho en lo difícil que es desmontar una estructura que avanza a diferentes velocidades: mientras unas partes se mueven con fuerza hacia adelante, otras se quedan quietas, sin comprender que el mundo ya cambió.
Pero, sobre todo, este día me sirve para imaginar. Imaginar una sociedad distinta, donde todas las personas tengamos un lugar digno, donde podamos construir nuevos códigos y formas de relacionarnos, donde las responsabilidades se compartan de manera justa. Sueño con un mundo en el que vivir con felicidad y bienestar no sea un privilegio, sino un derecho compartido.
El cine me ayuda a reconocer estas violencias que muchas veces se normalizan o permanecen invisibles. Películas como La camarista, de Lila Avilés, Los adioses, de Natalia Beristáin y Batallas íntimas, de Lucía Gajá, muestran, desde distintos lugares, cómo el simple hecho de ser mujer puede colocar a todas en posiciones de desigualdad, aunque los escenarios sociales sean muy distintos. Al ver estas historias, se vuelve más fácil reconocer los gestos cotidianos que borran, invisibilizan o minimizan, y también las formas de resistencia y cuidado que construimos día a día.
Estas historias me recuerdan que las transformaciones no solo ocurren en lo público o lo colectivo, sino también en las batallas íntimas de cada una, en esos pequeños actos de dignidad, sororidad y creatividad que nos permiten imaginar un mundo distinto. Y quizás, ahí está la esperanza: en vernos reflejadas, aprender unas de otras y permitirnos soñar con una sociedad donde todas y todos tengamos derecho a ser, a brillar y a construir.
Rosario Zaragoza, Programadora y coordinadora del circuito de exhibición, presenta:
La libertad de elegir desde el territorio
Cuando se habla de violencia de género lo primero que solemos imaginar son agresiones físicas, actos punitivos y prohibiciones. Y entiendo que es importante expresar nuestro enojo y seguir exigiendo una vida libre de violencia, sin embargo, en esta ocasión, mi forma de combatir esta lucha, será otra. Existen otras historias de mujeres que, desde sus comunidades, construyen su vida con libertad, identidad y resistencia.
En Formas de atravesar un territorio, la directora Gabriela Domínguez Ruvalcaba construye una narrativa de la mano de sus protagonistas: Sebastiana y sus ocho hijas; mujeres tsotsiles pastoras y tejedoras de lana que mantienen una estrecha relación con la naturaleza y la unión en comunidad que sostienen entre sí. La película muestra su día a día: cuidar ovejas, tejer, organizarse, transmitir su memoria. Lejos de ser una vida impuesta por obligación, es una elección consciente de habitar su territorio, preservar su lengua y sus raíces y de educar a sus hijas para que puedan decidir por sí mismas, sin imposición, sin castigo y sin resignación.
El propio proceso de filmación es un acto de libertad y cuidado colectivo: un equipo de producción integrado sólo por mujeres y una mirada que no solo dignifica las historias indígenas, sin exotizarlas ni juzgarlas, sino que también demuestra el crecimiento del vínculo amistoso entre la directora y las pastoras. La violencia separa y atomiza a sus víctimas; la colectividad reivindica el cuidado y el amor, la protección y la defensa de sí mismas.
Retratar la memoria de las mujeres tsotsiles desde el ejercicio íntimo y cuidado que realiza Gabriela es una forma de mirarse y narrarse a sí mismas en este documental. Para mí es también, una forma de libre de elegir y decidirse libres.
Este documental nos invita a profundizar: ¿qué significa realmente ser libre cuando se es mujer? ¿Puede la resistencia cultural y comunitaria ser también un camino hacia esa libertad? ¿Cómo visibilizar el trabajo de las mujeres indígenas sin reducirlo a estereotipos ni a victimismos? ¿Cómo podemos entender el proceso de elección cuando se anula la violencia sistémica de nuestros propios pensamientos, de nuestras acciones? El camino de la lucha para la eliminación de la violencia en contra de las mujeres, las niñas y las identidades no binarias, debería ser además, un sitio seguro donde todas y todes podamos sentirnos libres de elegir nuestros propios caminos y de poder contar libremente nuestras propias historias.
Historias como la de Formas de atravesar un territorio son importantes porque muestran que la libertad no siempre se ejerce saliendo de la comunidad; también puede ejercerse quedándose, cuidando y decidiendo desde el propio lugar al que perteneces.
Formas de atravesar un territorio, Dir.Gabriela Domínguez Ruvalcaba (México / 2024 / 72 min)
Sinopsis: Una familia de mujeres indígenas tsotsiles -pastoras y tejedoras de lana- cuidan de sus ovejas mientras honran la memoria de su tierra. El encuentro con la cineasta, en sus montañas ancestrales, revela el anhelo de reconocer diferentes formas de habitar un mismo territorio.
Dafne Munguía, Programadora y auxiliar del proyecto de programación presenta:
Luz de Luna es en Nómadas de la 57, un espejo de las experiencias que las mujeres vivimos cuando tratamos de abrirnos paso en espacios hostiles. Ella, como camionera, transforma el dolor de un matrimonio violento en un impulso para sostener a su familia y conquistar un lugar en un oficio históricamente masculinizado, enfrentando al mismo tiempo nuevas violencias en la carretera. Siento particularmente poderosa su historia, porque su andar por las carreteras de México refleja esas rutas invisibles que tantas recorremos cuando decidimos salir del lugar asignado y tomar el control de nuestro propio destino. En ella vemos a quienes se atreven a irrumpir en oficios, disciplinas o territorios donde su presencia ha sido históricamente cuestionada: la mujer que se abre paso en un gremio masculinizado, la que pedalea por una ciudad que no siempre la protege, la que cría, crea o trabaja desde la intemperie.
Como ella, muchas hemos aprendido que resistir no siempre significa enfrentarse con fuerza, sino también avanzar con dignidad, con paciencia y con la convicción de que cada paso abre camino para otras. Su historia encarna esa fuerza silenciosa que nace del cansancio, de la persistencia y de la certeza de que la resiliencia es una forma de lucha, no de conformismo.
Para mí, programar Nómadas de la 57 significa tender un puente entre las luchas de las mujeres en la vida cotidiana y la fuerza colectiva que nos permite sobrevivir y transformarnos. La película, además, dialoga con la dimensión social del ciclo: visibiliza la explotación laboral, la violencia estructural y la importancia de los espacios de cuidado, como las cachimbas en carretera, que se asemejan a las redes de apoyo que nos sostienen en lo personal y lo comunitario. Porque, en el fondo, todes compartimos ese impulso de transformar el miedo en movimiento, el dolor en impulso y la soledad en comunidad. Y es en ese gesto tan humano y tan colectivo donde encontramos el verdadero poder de seguir avanzando, incluso en caminos que nunca fueron pensados para nosotras.
Nómadas de la 57, Dir. Alberto Arnaut Estrada y José María Castro Ibarra (México/ 2025 / 85 min)
Sinopsis: Luz de Luna se convirtió en camionera escapando de un matrimonio violento, en el camino se encontró con un mundo de explotación laboral y otras formas de violencia que por momentos la hacen dudar de seguir adelante. A orillas de las carreteras mexicanas otros camioneros buscan en paraderos y restaurantes improvisados el consuelo, la fortaleza y las alegrías para seguir su camino.
Gabriel Mora, Coordinador del proyecto de la Red de Cineclubes, presenta:
La película entreteje una pregunta que flota sin decirse del todo: ¿Quién fue mi madre antes de ser mi madre? Esa pregunta me atravesó. Tal vez sea porque crecí en un hogar lleno de cuidado y amor, y nunca me detuve a pensar qué historia tuvo mi mamá antes de mí. Qué soñaba. Qué temía. Qué decisiones fueron propias y cuáles obedecieron a los mandatos de su tiempo.
Las novias del sur me hizo mirar con otros ojos el silencio entre generaciones, no como un vacío, sino como un espacio que todavía podemos habitar juntos. La película no busca respuestas; busca escuchar. Y en esa escucha hay algo parecido a la reparación. Me conmovió por eso.
Porque me recordó que mi mamá también fue hija. También fue novia. Y aunque no me lo haya contado, también tuvo su Sur.
No crecí en la violencia, sino en el cuidado, una casa donde siempre había alguien atento a que nada faltara. Y, sobre todo, una mamá que me procuraba el cine, me ponía películas, me acercaba catálogos, me conseguía esas rarezas que un hijo caprichoso pedía; sembró la curiosidad y la paciencia para mirar.
Por eso, en el marco del 25N, esta película es para mí un gesto de gratitud, no para señalar lo que no vivimos, sino para abrir un hilo hacia lo que aún no preguntamos. ¿Quién fue mi mamá antes de ser mamá? ¿Qué caminos eligió, qué silencios sostuvo, qué historias guardó en fotografías que no hemos mirado del todo? Quizá el cine sea ese lugar donde, al fin, nos damos tiempo para escuchar.
Y donde puedo decir en voz alta algo que llevo conmigo desde niño: si soy programador de cine, es por ella. Las novias del sur me hizo pensar en mi mamá.
Es una película que mira hacia atrás sin nostalgia, con una ternura afilada, como quien sabe que el pasado también puede doler por lo que nunca se dijo. Mira de frente a mujeres que cuentan sus bodas, sus ritos, aquello que se esperaba de ellas y lo que quedó sin nombrar. En esa escucha no hay acusación, hay un lugar para preguntar y volver a mirar con calma.
Elena López Riera se sienta frente a mujeres mayores para escucharlas hablar del amor, del matrimonio, de la vergüenza, de lo que sí hicieron y de lo que nunca se atrevieron a hacer. Son mujeres del sur de España, pero también podrían ser nuestras tías, nuestras abuelas, nuestras madres. Mujeres que aprendieron a callar antes que a nombrar lo que sentían.
Las novias del sur, Dir. Elena López Riera (España / 2024 / 40 min)
Sinopsis: Mujeres maduras hablan de su matrimonio, de su primera vez, de su relación íntima con la sexualidad. En la repetición de estos ritos ancestrales, la directora cuestiona su propia ausencia de matrimonio, de hijos, y con ello, una cadena de relaciones madre-hija que se extingue.
Areli Flores, Coordinadora del proyecto de Formación y alfabetización audiovisual, presenta:
Por muchos años normalicé el maltrato de mi familia y de la sociedad en general, hasta que me di cuenta que, a través de trabajar con infancias y juventudes, la terrible situación de que continuamos repitiendo y normalizando las mismas conductas de violencia dentro de las familias de mis alumnos y alumnas.
Por lo anterior, tomé la decisión de enfocar mi proyecto de vida en crear propuestas que ayudaran a infancias y juventudes a expresarse libremente a través del cine, fomentando la participación activa, implementando la metodología del aprender haciendo, y haciendo hincapié en la exploración reflexiva de contar historias con el fin de que hablaran de sus sentimientos, inquietudes, anhelos, sueños, preocupaciones y propuestas individuales o en colectivo.
Estoy segura que el cine es una gran herramienta que puede llegar a concientizar y sensibilizar, y también puede transformar pensamientos e ideologías: he visto a gente entrar a una sala de cine pensando una cosa y salir cuestionando y reflexionando sobre lo visto, y en la actualidad, es difícil que las personas nos cuestionemos algo a menos de que lo hayamos visto o escuchado en el inmenso mundo de la infodemia.
Mi propuesta de contenido para programar en el 25N es un corto documental que recoge el testimonio de niñas y adolescentes sobre diversos temas, y que con gran valentía hablan justo de lo que sienten y piensan.
Días de abundancia, Dir. Aiko Alonso (México / 2023 / 16 min)
Sinopsis: Una adolescente en su periodo quiere usar la copa menstrual en su escuela pero se enfrenta a la falta de agua limpia para poder hacerlo.
Marian Luna, Auxiliar del proyecto de formación y alfabetización audiovisual, presenta:
Cuando pienso en el 25N, lo primero que viene a mi mente son preguntas. Si el lenguaje es poder, y aunque no es determinante, influye en cómo entendemos el mundo... Me pregunto: ¿Qué es “la” violencia? ¿Engloba a todas o, por el contrario, las invisibiliza? ¿Quién es “la” mujer?
Si no existe un único modelo de mujer, si somos múltiples y diversas, tal vez incluso en su nombre el 25N corre el riesgo de simplificar lo que busca visibilizar. Puede que no haya sido intencional, sino el resultado de vivir en una sociedad que reduce a “la mujer” a una categoría única y cerrada, que reduce “la violencia” a una realidad universal. No me mal entiendas: no niego la importancia del día ni su necesidad, pero creo que es importante cuestionar de qué violencias hablamos y a qué mujeres se les da voz ese día.
En este día pienso especialmente en aquellas mujeres que han tenido que luchar doblemente por el reconocimiento de sus derechos y de su humanidad. Mujeres que el sistema no quiere ver, que quedan al margen de las narrativas hegemónicas: Prostitutas, Migrantes, Reclusas, Transgénero, Negras, Indígenas, Neurodivergentes y más.
El 25N no solo debe ser un espacio para reflexionar sobre las violencias que enfrentamos, sino también las que hemos reproducido... la violencia que he ejercido contra otras, que reconozco y nombro, porque solo al verla podemos cuestionarla. Creo que, solo desde esa doble mirada podemos pensar en una verdadera eliminación de las violencias, porque no solo vienen de fuera, también se perpetúan entre nosotras.
Al final, cuestionar también es una forma de resistir.
Karla Ponce, Auxiliar de la Dirección General, presenta:
Ser una persona no binaria es, para nuestra cosmovisión, una imposibilidad, porque concebimos el género como algo dual, innato e inherente al ser humano que nos dicta cómo actuar, vestir, la forma de comportarnos con los demás e incluso nuestro sentir y pensar mediante imposiciones naturalizadas que han causado una violencia estructural que afecta a todxs de distintas formas; pero afortunadamente, se ha visibilizado como a las mujeres se les impone el trabajo doméstico, el amor romántico, los estándares de belleza inalcanzables, la maternidad, la cosificación y sexualización constante, etc. Sin embargo, poco se habla de cómo permean en las disidencias, a las que se les agregan factores de marginalización y discriminación por no ser parte del sistema cishetero hegemónico y normativo.
Las disidencias (mujeres lesbianas, trans, bisexuales, no binarias, queer, etc.) comparten un carácter disruptivo que hace que el sistema que privilegia constantemente a lo masculino cishetero les niegue su mera existencia, les invisibilice e incluso se les castigue constantemente por “esencialismos biológicos” que provocan posturas radicales que niegan la sororidad y no nos permiten ampliar la mirada para que las luchas por erradicar esta violencia se vuelven complementarias y no excluyentes.
La galería de mi celular, Dir. Karla Ponce (México / 2025 / 6 min)
Sinopsis: Un documental autorreferencial y poético que narra cómo Charlie enfrenta su pasado, sus miedos y aquellos actos de amor que le permitieron explorar su identidad en un mundo binario que no siempre respeta y abraza la diversidad. En un mundo donde existir es resistir, se hace un llamado a la libertad y contrastar el dolor de la opresión con la celebración. Este documental fue realizado en el Rally de realización de cine documental con dispositivos móviles de Resistimos: festival de documentales en resistencia 4ta edición 2025 en colaboración con Sembrando Cine.
Carmín Tropical, Dir.Rigoberto Perezcano (México / 2014 / 80 min)
Sinopsis: Ganadora del premio a mejor película en el Festival Internacional de Cine de Morelia, Carmín tropical es la historia del regreso de Mabel, una mujer trans de origen muxe, a su pueblo natal, Juchitán de Zaragoza, para hallar al asesino de su amiga Daniela. Un viaje por la nostalgia, el amor y la traición en un lugar donde la concepción del género ha cobrado una inusual dimensión.
Jennifer Córdova, Coordinadora del área de Convocatorias, presenta:
Hablar de violencia me resulta complicado porque está tan presente en el cotidiano, que tristemente se normaliza o intento ignorarla lo más posible.
Ser una persona leída “como mujer” en el espacio público es suficiente para saberse expuesta a las violencias que atraviesan al género, pero, además, ser leída como “una mala mujer” que no cumple con los roles y estereotipos de la feminidad, agrega un violento deseo de corrección. Muchas veces me quedo en esa burbuja de ignorar la posibilidad de la agresión, hasta que se ve reventada por alguna persona en el espacio público, que el sistema le ha hecho creer que tiene el poder y el deber de transgredir lo personal y ahí recuerdo, que, aunque a veces me hablan en masculino, en cualquier momento puedo vivir violencia por ser mujer.
El 25N, declarado por la ONU, se quedó corto en su designación al hablar de la violencia contra la mujer; me hace preguntarme ¿en qué mujer pensaban? La pregunta de ¿quién es el sujeto político del feminismo? resulta más pertinente que nunca, porque las violencias si bien se generalizan, no se encarnan de la misma manera.
Las disidencias, las realidades periféricas de personas precarizadas, lesbianas, queer, no binarias, negras, de comunidades originarias,trans, personas con diversidad funcional, migrantes, y un sinfín de intersecciones subjetivantes, no suelen ser el eje de las políticas del género y evidencian la necesidad de utilizar un lenguaje y acción situado. Es importante que el cine sea ese campo de creación y exhibición a esta infinita pluralidad de vidas, como apuesta a la sensibilización, espacios de diálogo y reflexión que desmonten dogmas.
Pienso en las mujeres que son atravesadas por sistemas de usos y costumbres que pueden llegar a complejizar los roles de género, el acceso a la justicia, las posibilidades de vivirse de otras maneras. Mirinkua es un cortometraje codirigido y coproducido por Regina Díaz Murguía y Ximena Xolalpa, que retoma una leyenda purépecha para hablar de la obligación de las mujeres a casarse con sus agresores e incluso ser asesinadas por no satisfacerles. La agencia que las directoras otorgan a la protagonista de reivindicar su muerte a través de una venganza mística, me parece una forma interesante de aproximarse al tema del feminicidio, desde el género del terror.
La sexualidad de las mujeres está intrínsecamente ligada a las costumbres, a las expectativas que se tienen de sus cuerpos, sus vidas, sus destinos si se alejan de esas construcciones. Huachinango rojo (Behua Xiña), de Cynthia Lizbeth Toledo, nos recuerda que en comunidades como la zapoteca del Istmo de Oaxaca, aún celebran una mancha de sangre en la sábana blanca que dé testigo de una atesorada pureza.
El cortometraje documental no se queda en los colores y la música, estampa la dualidad entre la fiesta y la violencia que no se enuncia, esa violencia que no solo es simbólica, sino que transgrede hasta el feminicidio, porque lo que se espera de las mujeres no solo es virginidad, sino obediencia y aceptar el control hasta sus últimas consecuencias.
Pero esa violencia generalizada de la que hablaba al principio y que se encarna según los matices contextuales, no exenta a las mujeres de las urbes, de la ciudad que más ruge y con la misma velocidad del metro atravesando de una estación a otra, con esa velocidad y premura desaparecen las mujeres y se cobran vidas.
Sobrevivir al Feminicidio, es un trabajo audiovisual de Regina Butze, que parecería un relato de la vida cotidiana, atravesado por el miedo y la adrenalina por intentar sobrevivir. Como las estadísticas indican suelen ser los casos más comunes, accionado por un familiar que habita en el propio hogar, se narra a propia voz un intento de feminicidio que espero, conmueva al menos a quien atestigua este documental y genere empatía ante las infinitas víctimas de violencia.
A diferencia de los tres cortos anteriores que nos recuerdan que ni en nuestras casas estamos seguras, tenemos Impronta, que a través de la ciencia ficción, explora temas de desaparición forzada y la búsqueda de respuestas a través de tecnología que permite revivir fragmentos. Este trabajo, dirigido por Rafael Martínez-García, revive el miedo de cientos de madres, a tener que buscar un día a sus hijas, sin saber si viven o no.
Ya sea a mano de una persona con la que se convive diariamente o una sombra anónima, la desaparición y asesinato de mujeres es un problema público y con raíces multifactoriales, que si bien no desaparecerá por ver una película, si puede al menos reordarnos que aquí está, por más que yo trate de ignorarlo y evitar recordarme que podría ser la siguiente para no paralizarme y poder seguir saliendo a las calles.
Congregarnos en torno a una pantalla que nos duele, espero no solo pique las heridas, sino que nos dé herramientas para dialogar, para agruparnos, que nos indigne y nos encienda para continuar reclamando el derecho a estar vivas, a transitar sin miedo y que ningún contexto social, costumbre o condición, nos arrebate la posibilidad de ser felices.
Creo que a medida que las personas y como sociedad, entendamos que no hay una forma única de ser, ni un deber ser, y que podemos permitirnos ser quienes querramos, podremos respetar la libertad de lxs otrxs y con esperanza, sumarse a la defensa de la libertad de todxs; ojalá el cine nos haga un poco más libres.
Programa de cortometrajes sobre Feminicidio
Sobrevivir al feminicidio, Dir. Regina Butze (México / 2025 / 6 min)
Sinopsis: Sobrevivir al feminicidio es un cortometraje que explora la batalla entre el miedo (en retirada) y la adrenalina, que emerge cuando sabes que alguien que amas te quiere matar. Está pensado para poner al espectador en los zapatos de una víctima de feminicidio desde lo que parecería un relato de la vida cotidiana. Este documental fue realizado en el Rally de realización de cine documental con dispositivos móviles de Resistimos: festival de documentales en resistencia 4ta edición 2025 en colaboración con Sembrando Cine.
Mirinkua, Dir. Ximena Xolalpa, Regina Díaz Murguía (México / 2024 / 12 min)
Sinopsis: Itzuri es una jóven purépecha que ha pasado toda su vida en Tzintzuntzan y tiene el deseo de irse del pueblo para estudiar en la ciudad, pero es robada por su pretendiente Atari, y ahora, para obtener el perdón de su familia debe casarse con él. Con el paso de los días, Itzuri comienza a ser acechada por la aparición de una pequeña niña que constantemente la guía hacia el lago. Una noche antes de su boda, Itzuri decide escapar siendo guiada por dicha aparición, pero es asesinada por Atari y él arroja su cuerpo sin vida al lago. Desde entonces, el espíritu de Itzuri, encarnado en la Miringua, reclama justicia a mano propia ahogando a todo hombre ebrio e insensible que se acerque al lago.
Impronta, Dir. Rafael Martínez García (México / 2023 / 12 min)
Sinopsis: Alicia recibe una llamada de su hija Karen sin saber que sería la última vez que la escucharía. Para conformar la última persona que estuvo con ella, recurre a la cabina de Impronta, donde gracias a la tecnología, se traslada al pasado para averiguar la verdad. Impronta - Trailer
Huachinango rojo (Behua Xiña’), Dir. Cinthya Lizbeth Toledo Cabrera (México / 2023 / 30 min)
Sinopsis: Este corto documental es una denuncia a la vulneración de derechos que sufren las mujeres en el mundo. Los casos de cada grupo social parecen ser aislados, y es así como la cosificación, abusos y violaciones a las mujeres es reducida a un delito menor y en otros casos es cubierto sin justicia alguna. En este filme de una delicadeza visual sorprendente, vemos la sangre como símbolo de vida. Y adentrados en la imágen, se nos invita cuestionar los códigos sociales que pueden menoscabar la integridad y dignidad de la mujer.
Mariana Gutiérrez Noriega, Coordinadora del proyecto de difusión y comunicación, presenta:
En el marco del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, es necesario reflexionar sobre las múltiples formas en que esta violencia se manifiesta. Más allá de las agresiones físicas o visibles, existe una violencia silenciosa y persistente: aquella que recae sobre las mujeres a través de la imposición histórica y desigual de las tareas de cuidado y el trabajo doméstico no remunerado.
A las mujeres se les ha asignado el rol de cuidadoras —de hijas e hijos, personas mayores, enfermas o con discapacidad—, además de la preparación de alimentos, el sostenimiento emocional y la organización de la vida familiar. Esta carga, asumida socialmente como un “deber ser”, suele invisibilizarse. Incluso cuando las mujeres acceden a un empleo remunerado, rara vez se les exime de estas responsabilidades domésticas, lo que significa sumar jornadas, restar tiempo al autocuidado y limitar las posibilidades de autonomía y realización personal.
Esta violencia cotidiana se naturaliza hasta confundirse con el amor o el sacrificio, cuando en realidad es una forma de subordinación. Como lo recuerda una de las voces en el documental Llévate mis amores, de Arturo González Villaseñor: “Llegó el pinche noviazgo y me vino a descontrolar todo. Y ya se casó uno y ya vienen los hijos y ahí acabó todo… se acaban las ilusiones”.
El filme narra la historia de Las Patronas, mujeres de Veracruz que desde 1995 preparan alimentos y los entregan a migrantes centroamericanos que viajan en el tren conocido como La Bestia. Sus testimonios nos revelan la compleja trama de violencias que atraviesan: violencia doméstica, familiar, económica; experiencias que marcan su vida desde la infancia: “Desde los once años empecé a trabajar, a hacerme cargo de mi casa”.
Y sin embargo, estas mismas mujeres son capaces de transformar ese dolor en gestos de solidaridad: “Por ahorita yo voy a ser tu mamita, si quieres, y mañana van a ser otras tus mamás… aunque no nos veas, estamos al pendiente de que tú estés bien”, le dice una de ellas a un migrante accidentado.
Ese acto de alimentar a otros —un trabajo históricamente relegado al ámbito femenino y considerado “menor”— cobra aquí una dimensión política y vital: rescata la dignidad en medio de la precariedad, pero también pone de relieve la desigualdad de género. “Como mujer todo el tiempo tenemos que hacer nosotros”, dice otra de ellas, revelando la imposición del cuidado aun cuando no se es madre, como si fuera una marca inevitable del ser mujer.
En el contraste brutal de nuestro presente, mientras estas Patronas reparten pan y agua a quienes migran, en otras partes del mundo —como Gaza— las mujeres e infancias mueren de hambre, víctimas de la violencia más extrema. Esto nos recuerda que la violencia contra las mujeres se articula con otros sistemas de opresión: la guerra, la pobreza, el racismo, la desigualdad económica.
Llévate mis amores nos invita a mirar de frente esas violencias normalizadas: las que limitan la autonomía femenina y hacen de la vida cotidiana un espacio de sacrificio impuesto. En este 25N, reconocerlas es un paso urgente para desmontarlas y afirmar que el cuidado no debe ser una condena de género, sino una responsabilidad compartida que dignifique la vida de todas y todos.
En medio de estas reflexiones no puedo dejar de pensar en mi mamá, a quien perdí hace casi un año. Una mujer responsable, amorosa y presente, que sostuvo con fuerza y ternura a su familia. Como tantas, vivió diferentes formas de violencia de género, pero aún así encontró la manera de entregarnos cuidado y acompañamiento. Hoy la reconozco no solo como mi mamá, sino como parte de esa larga cadena de mujeres que han puesto el cuerpo y el corazón en un mundo desigual. Este 25N también es por ella, por todas ellas y por el derecho a una vida libre de violencias.
Llévate mis amores, Dir. Arturo González Villaseñor (México / 2014 / 90 min)
Sinopsis: Un acercamiento íntimo a las Patronas, el grupo de mujeres mexicanas que desde 1995, todos los días, prepara comida y la lanza caliente a los migrantes que viajan sobre el tren de carga La Bestia rumbo a Estados Unidos. El documental es un diario personal que traza la frontera entre la vida que les tocó vivir y la que ellas eligieron. Un bravo y sorprendente ejemplo de amor y solidaridad que contrasta con la violencia de uno de los pasos más crueles del mundo para viajantes sin papeles.
Camila Martínez, Auxiliar del proyecto de difusión y comunicación, presenta:
Para mí, el 25N significa detenerme a mirar de frente la violencia contra las mujeres y las niñas que continúa marcando nuestras vidas, nuestros cuerpos y nuestros espacios más íntimos. Pienso en las amigas que me han acompañado con su escucha, en las compañeras de trabajo que me sostienen en los momentos más duros, en esas redes invisibles que, aunque pequeñas, hacen posible que no nos sintamos solas. La sororidad no elimina la violencia, pero la hace menos asfixiante. Creo que el cine tiene un papel fundamental en esta lucha: permite visibilizar lo que muchas veces se silencia, abrir conversaciones incómodas y, sobre todo, imaginar futuros distintos. El tema que me interesa y me gustaría tocar es el de la locura.
Mientras que al hombre se le concede el aura del genio atormentado, a la mujer se le condena a la histeria, el desequilibrio o la amenaza social. En el cine, estas representaciones han marcado profundas diferencias: la mujer loca como objeto de fascinación, de peligro o de encierro, frente al hombre loco como visionario o incomprendido. Revisitar estas películas permite observar cómo distintas culturas y épocas han narrado la experiencia de la enfermedad mental, el deseo, el cuerpo y la identidad femenina desde lugares tan poéticos como perturbadores.
La mujer de estrellas y montañas (Mukí Sopalírili Aligué Gawichí Nirúgame), Dir. Santiago Esteinou (México / 2023 / 100 min)
Sinopsis: Este documental cuenta la historia de Rita, una mujer rarámuri, que abandonó su pequeña comunidad en la Sierra Tarahumara y emprendió un viaje hasta Kansas, donde fue detenida e internada en un hospital psiquiátrico, en contra de su voluntad por 12 años, sin que las autoridades del hospital pudieran determinar quién era esta mujer, de dónde venía o qué idioma hablaba.
Karen Vargas, auxiliar de Proyectos Especiales, presenta:
Para mí, el 25N es un recordatorio de esas violencias que no siempre se nombran, pero que se vuelven parte de nuestra vida cotidiana. En mi caso, han habitado en la manera en que miro mi cuerpo. Mi peso siempre ha sido un problema, no solo por lo que otros dicen, sino por lo que yo misma me repito frente al espejo; incluso cuando mi figura se adaptaba y transformaba al gusto de otras personas; nunca me sentía conforme, siempre había algo que me sobraba o me faltaba, una incomodidad constante y exasperante.
Pero esa insatisfacción no nació de mí, sino de un entorno que me exige encajar en moldes imposibles. Es una agresión silenciosa, pero persistente, que se alimenta de comentarios, de expectativas, de miradas. Con el tiempo, he tratado de reconciliarme con mi reflejo y de recordar que mi cuerpo no es un error, sino una memoria viva: guarda mis risas, mis duelos, mis aprendizajes y mis fortalezas.
El 25N me invita a transformar ese dolor en conciencia. A entender que esas inseguridades no son una falla personal, sino una herida colectiva que compartimos muchas mujeres. Me recuerda que la sororidad es un refugio: mirarnos entre nosotras con ternura y sin juicio, acompañarnos y reconocer que cada cuerpo, en su singularidad, es digno.
El cine, en este sentido, nos ofrece un espacio para sentirnos vistas y escuchadas, para reconocer nuestras vulnerabilidades y resistencias. Nos permite imaginar nuevas formas de habitar nuestros cuerpos con amor, libertad y respeto.
¿Algún día nuestro cuerpo nos pertenecerá?, Dir. Karla Lucía Domínguez Paquini (México / 2024 / 20 min)
Sinopsis: Daniela y Dan lidian con el trastorno dismórfico corporal, que poseen cuerpos en un mundo con invisibilidad y diversidad corporal existente. A través de sus voces, nos transportan a una realidad distorsionada con fragmentos de sus experiencias, pensamientos y sentimientos, para maravillarnos y descubrir la verdadera esencia de la corporalidad.
Carne, Dir. Camila Kater (Brasil- España / 2019 / 12 min)
Sinopsis: CARNE es una serie documental animada que reúne a mujeres y personas artistas de distintas partes del mundo para explorar la relación de las mujeres y las personas no binarias con sus propios cuerpos en diferentes etapas de la vida, así como la forma en que otros se relacionan con ellos.
